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¿Afecta el otoño a la piel?

¿Afectan las diferentes estaciones a la piel? Sí. El ejemplo más claro se da en primavera con la exacerbación de las alergias cutáneas relacionadas con las gramíneas, el polen, etc. También sucede en verano, cuando algunas patologías como el acné, la psoriasis o la xerosis experimentan una cierta mejoría o alivio de síntomas debido a la exposición solar y el aumento de las temperaturas. ¿Y ahora? ¿Afecta el otoño a las enfermedades de la piel? Con el cambio de estación, especialmente en otoño y en invierno, la piel reduce las secreciones de sebo y la transpiración. Esto afecta al nivel de hidratación, propiciando que se reseque (xerosis), lo que afecta a la barrera de protección natural de la piel frente a los agentes externos y causa picor e irritación. La dermis, además, se vuelve más vulnerable o susceptible a la aparición de problemas cutáneos. Y el bajón de temperaturas propio del otoño, puede empeorar la dermatitis seborreica y atópica y la rosácea.



¿Cómo prevenir que la piel se reseque en otoño?



Lo más importante en otoño, tanto si existen patologías cutáneas previas como si no, es mantener la piel muy hidratada. ¿Cómo? Usando emolientes que contentan propiedades antipruriginosas. Ayudarán a reparar la barrera de protección natural de la piel y a calmar la irritación. Además, los emolientes estimulan la producción natural de lípidos y retinen el agua de la dermis para evitar que la piel se reseque.


También existen tratamientos específicos para reducir síntomas como el picor, que para algunos pacientes resulta insoportable. Se trata de lociones calmantes, como la calamina, la caléndula o el polidocanol, que actúan como anestésico calmando la piel. No obstante, hay un ingrediente que no debe faltar en las cremas hidratantes que se emplean durante las estaciones más frías y son los humectantes. Hablamos de elementos como la urea o la glicerina, hidratantes tradicionales que no solo nutren e hidratan en profundidad la piel, sino que le aportan una mayor suavidad.


Otras opciones para hidratar la piel en otoño y en invierno son los aceites ricos en omega 3 y omega 6 como el de onagra o el de aguacate, muy empleados en el tratamiento de la dermatitis atópica por su capacidad nutritiva. Eso sí, lo más importante es que no contenga parabenos ni siliconas que pueden contribuir a irritar la piel y empeorar el picor.


No obstante, te recomendamos que acudas a una revisión dermatológica si percibes algún problema cutáneo o notas un empeoramiento en las patologías ya diagnosticadas. Tu dermatólogo te ayudará a elegir las lociones hidratantes y los tratamientos más adecuados para tu tipo de piel.




Consejos para mantener la piel hidratada

Además de usar unos buenos productos hidratantes, hay otros pasos que puedes seguir para mantener la piel hidratada en otoño y prevenir la aparición de problemas cutáneos.


Bebe agua. ¿Sabías que casi una cuarta parte del agua de nuestro organismo se encuentra en la piel? La cantidad va disminuyendo con la edad, por lo que se pierde flexibilidad y firmeza. Hay estudios científicos que apuntan a que ingerir, al menos, 1,5 litros de agua al día mejora la hidratación de la piel.


Exfolia tu piel. Esto favorecerá la renovación celular y la oxigenación de la piel. No obstante, consulta a tu dermatólogo antes de llevar a cabo cualquier exfoliación, especialmente si tienes la piel sensible.


Empieza a cuidar tu piel desde dentro. Llevar una dieta equilibrada y variada, con una correcta cantidad de alimentos ricos vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos puede contribuir a mantener tu piel hidratada.


Sigue unos hábitos de vida saludables. El tabaco y el alcohol son, junto con la radiación ultravioleta, los grandes enemigos de la piel. Dañan el riego sanguíneo y reducen los niveles de oxígeno y colágeno.


Descansa. La falta de sueño puede dañar la barrera protectora de nuestra piel. Por eso, es muy importante dormir, al menos, 8 horas todos los días.


Protégete del sol. Sí, también debes usar fotoprotección en otoño y en invierno. La radiación ultravioleta sigue presente en los meses más fríos y tiene efectos muy nocivos para nuestra piel: fotoenvejecimiento, manchas, deshidratación, pérdida de elasticidad y firmeza…



Créditos Clínica Dermatologíca Sánchez del Río

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